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LA INDEPENDENCIA MUNICIPAL

El siglo XIX se inicia en Santa Pola con un importante acontecimiento: la creación del municipio con la constitución de Ayuntamiento propio, fruto de las leyes surgidas de las Cortes de Cádiz. También es preciso reseñar la construcción del muelle salinero, el comienzo del turismo, con la llegada de los primeros veraneantes, el aumento demográfico y el crecimiento económico, a través de la pesca, el tráfico del puerto y el contrabando marítimo.

El 11 de Octubre de 1812 se creó el primer Ayuntamiento en Santa Pola, como municipio independiente de Elche, ciudad de la que había formado parte desde tiempo inmemorial, cuando las Cortes de Cádiz promulgaron la Constitución de 1812, que en su artículo 312 decía:

"Se pondrá Ayuntamiento en los pueblos que no lo haya, no pudiendo dejar de haberle en los que por sí o su comarca llegase a mil almas y también se les señalará término correspondiente".

El 18 de Septiembre de 1812, los vecinos eligieron su primer Ayuntamiento, previo solemne juramento de fiel observancia de la Constitución, ante la Virgen de la Asunción. El 4 de Octubre del mismo año, se congregaron los vecinos en la iglesia al repique de campana y se procedió a la elección de cargos para el nuevo Ayuntamiento: D. Gaspar Sempere de Molina fue elegido alcalde, quien tomó posesión del cargo ante D. Miguel Bonmatí, alcalde pedáneo, que cesó en el acto. El resto de la nueva corporación la formaron dos regidores y un Síndico Procurador General.

Sin embargo, la independencia municipal de Santa Pola duró muy poco, ante la disposición de Fernando VII de abolir la Constitución, lo cual trajo consigo la disolución de los Ayuntamientos constitucionales. Entre ellos se encontraba el recientemente creado en Santa Pola, que quedó sujeto otra vez a la jurisdicción del Ayuntamiento de Elche, reponiendo al alcalde pedáneo.

En Marzo de 1820, se restableció de nuevo la Constitución, abriendo así la posibilidad de reponer el nuevo Ayuntamiento. En este año Santa Pola tenía más de mil vecinos, por lo que se hallaba en el marco constitucional para tener Ayuntamiento. Así se nombraron peritos a efecto de demarcar término y una comisión para tramitar el nuevo Ayuntamiento.

A partir de la muerte de Fernando VII, la progresiva marcha hacia el liberalismo permitió recuperar los proyectos anteriores acerca de la Administración Territorial y del Gobierno Municipal. Así, en 1835, después de varios trámites por parte de los vecinos de Santa Pola, el 21 de Agosto de este mismo año, se promovió expediente ante el Gobernador, por D. José Molina y otros vecinos, a fin de que se creara Ayuntamiento en esta población y se le asignara término. La respuesta del gobierno fue la siguiente:

"En vista del oficio del Gobernador Civil de la Provincia, de 18 de los corrientes, divido a la Corporación (Elche), a la solicitud de D. José Molina y otros vecinos de Santa Pola, a esta Corporación no se le ofrece reparo alguno en que se forme el expresado Ayuntamiento, con arreglo a lo ordenado en el Real Decreto de 23 de Julio de 1835".

En cuanto al aumento demográfico, cabe destacar el crecimiento extraordinario que se produce a partir de 1812, un 85,9%, que se refleja en el aumento del caserío a espaldas del castillo, al que utiliza como pantalla defensiva frente a los peligros del mar. Una vez desaparecido este peligro, el mar se convierte en una fuente de recursos, que se deja sentir en la expansión urbana del municipio. El plano de 1863 nos muestra un primer intento de Plan General de Ordenación Urbana, con alineaciones viarias, apertura de calles y un gran plano de ensanche. Se abren la calle del Muelle y la calle del Mar, en dirección al puerto y a partir de aquí, calles paralelas a ambos lados.

Si hablamos de la economía local en el siglo XIX, debemos considerar tres fuentes de riqueza: el crecimiento de la actividad comercial, el turismo incipiente y la pesca.

El turismo comienza en el siglo XIX, en su mayoría procedente de Elche y de Alicante, lo que hizo que la playa se poblara de barracas, que pervivieron hasta la postguerra. El centro social donde se reunían las familias de mayor poder adquisitivo era los baños "La Sirena", hoy dentro del puerto, animado lugar de vacaciones con veladas de canto y piano. Sin embargo, la base sobre la que descansaba la mayor parte de la economía local continuaba siendo la pesca, además de: el filet del esparto, el comercio marítimo y el contrabando, principalmente de productos textiles -muselinas, panas, pañuelos, percal, algodón, franela y bayetas.