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UNA SOCIEDAD EN TRANSICIÓN

En el siglo XVIII se producen diversos acontecimientos que varían el curso de la historia de Santa Pola: el nacimiento del núcleo urbano, el aumento demográfico, las buenas condiciones militares de la plaza y de su rada y la cesión del castillo a la corona.

En este siglo, Santa Pola carecía de entidad municipal al no tener reconocido estatuto jurídico alguno, por lo que estaba considerada como “lugar”, lo que suponía una total dependencia con respecto a Elche. Ello queda reflejado en un plano de Salomón y Camacho de 1782, en el que se le denomina “Lugar Nuevo” de Santa Pola.

En la primera mitad de siglo, la vida cotidiana se desarrolla en la fortaleza, que cuenta en este momento con veintinueve viviendas destinadas a los soldados, la capilla, y tres regalías del Marqués: tienda, horno y panadería, destinadas al abastecimiento de la guarnición, de las embarcaciones que llegaban al puerto y de los pescadores que acudían a temporadas.

En la segunda mitad del XVIII, se instalan las primeras familias junto a la fortaleza. Un Vecindario de Elche señalaba 15 soldados en el castillo, más un reducido grupo 26 vecinos de dicho castillo. En el censo de 1762, realizado con objetivos fiscales a propuesta del marqués de Avilés, intendente de Valencia, se declararon 34 casas al exterior de la fortaleza, con una renta anual de 748 reales de vellón.

Desde la fecha, y coincidiendo con las obras iniciadas en Nueva Tabarca, el caserío de Santa Pola experimenta un notable aumento demográfico. El censo de 1769 señala 137 personas que viven en el interior del castillo y 334 en el exterior; en total 471 habitantes agrupados en la población. En 1781 la población se componía de 870 personas, según el censo que el párroco suministró a Cavanilles. En 1770 el Marqués estableció otras tres regalías en el exterior de la fortaleza y un mesón. De esta época también data la construcción del Molino harinero de la Calera. El 5 de Marzo de 1771 acuerda el Concejo de Elche conceder el nombramiento de alcalde pedáneo a D. Juan Bautista Sevilla, hecho que implica el reconocimiento de la existencia del primer núcleo independiente del Castillo.

Las primeras actividades económicas, desarrolladas en Santa Pola durante este periodo, quedaron descritas por Cavanilles. Éstas se basaban sobre todo en: agricultura, pesca, artesanía del esparto, en especial maromas y cables para embarcaciones, explotación de las salinas y su comercialización por el puerto, único cargadero de las Reales Salinas de la Mata.

La cesión del Castillo a la Corona debe entenderse por el elevado coste que suponía al Marqués de Astorga su mantenimiento. Así, en 1784, bajo el reinado de Carlos III se incorporó al patrimonio real. Las funciones de gobierno y administración local que ostentaba el Alcalde del Castillo, recayeron en un gobernador militar con competencias jurisdiccionales. El primer gobernador de Santa Pola, nombrado para seguridad y defensa del Castillo, fue D. Vicente Martínez, vecino de Ayora, que tomó posesión del mismo, en nombre de Carlos III, el 10 de Mayo de 1786.

En 1860, bajo el reinado de Isabel II y siendo alcalde de Santa Pola D. Antonio Múrtula, el Castillo-Fortaleza pasa a propiedad municipal, con las pertinentes reformas encaminadas a que el edificio perdiera su carácter de fortaleza y convertirse en un edifico histórico para usos civiles. Así, el Castillo a lo largo de su historia ha albergado la Casa Consistorial, la Capilla, la Aduana, las escuelas públicas, el cuartel de la Guardia Civil, viviendas para vecinos de Santa Pola, ha sido sede del hospital, juzgado de paz…

Entre las reformas realizadas, la más curiosa fue la construcción de la torrecilla del reloj o «canterer», que se comenzó en 1860 sobre el muro de la puerta principal para colocar en ella el reloj.

El Castillo-Fortaleza de Santa Pola está declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento y actualmente alberga diferentes equipamientos culturales: el Servicio de Investigación Arqueológica, el Museo del Mar con diferentes secciones sobre Arqueología, Historia de Santa Pola y La Pesca, la Sala Municipal de Exposiciones, la Capilla de la Virgen de Loreto y el Salón de Actos en el Baluarte del Duque.