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LA ÉPOCA IBÉRICA

A mediados del siglo V a. C. se fundó un centro de comercio fortificado a orillas del mar. Su creación estaría motivada por la necesidad de proteger las mercancías que entraban y salían por mar y por las ventajas que ofrecía la presencia de griegos y púnicos a la población indígena, que vió, con la llegada de estos extranjeros, la posibilidad de entrar de lleno en el comercio mediterráneo.

El punto elegido fue una zona rica en pesca, dotada de un buen puerto natural, resguardado de los vientos de Levante por la Sierra. Estaba situado a 13 km de la actual Elche, donde habitaba una comunidad indígena ibérica.

Este establecimiento, de nombre desconocido, ha sido identificado por algunos autores con Alone, una de las tres colonias griegas situadas en la costa levantina, que cita Pomponio Mela en su obra De chorographia libri tres. La palabra "alone" significa en griego "mercado de sal", término que remite a una de nuestras principales fuentes de riqueza a lo largo de la historia.

Los productos que llegaban por mar se redistribuían tierras adentro, a través del valle del Vinalopó: vajilla fina griega y ánforas que contenían vino y aceite. Por otra parte, salían del puerto productos autóctonos, tales como: sal, esparto, trigo... No obstante, este enclave no debe valorarse exclusivamente desde un punto de vista mercantil, sino que, a través del comercio, se convirtió en un lugar de encuentro, donde se produjo una confluencia de las culturas ibérica, púnica y griega.

A mediados del siglo IV a.C. este núcleo comercial fue destruido por causas desconocidas.