QUÉ VISITAR

LA PREHISTORIA

 

La ocupación de un espacio por las comunidades humanas en la Prehistoria ha sido un fenómeno que se ha desarrollado de forma diversa en el tiempo y en el espacio.

Para el caso de Santa Pola, es la Cueva de las Arañas o Cova dels Frares, situada en el Carabassí o Cabo de Santa Pola, el yacimiento donde se han constatado los vestigios más antiguos. Esta cueva fue descubierta en 1967 por Antonio Sáez Llorens y recibió su nombre por la gran cantidad de arañas existentes en su techo. Desde un punto de vista cronológico, los materiales recogidos en la cueva la sitúan entre el cuarto y el tercer milenio antes de Cristo. En estas fechas los grupos humanos se encuentran en un estadio cultural que se conoce como Neolítico.

El entorno natural que la rodea ha cambiado sustancialmente y un ejemplo de ello es la representación pintada de un caballo en una de las paredes interiores de la cueva (actualmente los investigadores no están seguros de si se trataría de la representación de un equino). La existencia de este tipo de fauna silvestre no debe extrañarnos, ya que su predilección por los espacios abiertos pudo darse, en tiempos anteriores a la ocupación de la cueva, por las fluctuaciones del nivel del mar que, en sus fases de retroceso, dejó corredores terrestres amplios y llanos, un medio idóneo para este tipo de fauna esteparia.

La cueva no sólo sirvió para cobijar la comunidad humana neolítica, sino que al igual que en otros yacimientos de la provincia de Alicante, pudo ser lugar de enterramiento para los miembros de esta comunidad. Muy posiblemente, a esta práctica funeraria deban relacionarse los objetos encontrados en la cueva: vasos cerámicos decorados con impresiones, punzones de hueso y puntas de flecha de sílex, que intentan representar los objetos que el difunto necesitaría en la vida de ultratumba, siguiendo un rito funerario que estaría relacionado con su importancia dentro del grupo al que pertenecía.